Carnes


Las carnes de las diferentes especies que se producen en Tenerife proceden de animales criados por nuestros ganaderos en condiciones de bienestar, medioambientales y sanitarias adecuadas.

Los animales destinados a consumo se sacrifican en el Matadero Insular de Tenerife, bajo la supervisión de la gerencia del matadero y con el control que ejercen los inspectores de Salud Pública, a efectos de garantizar el cumplimiento de la normativa higiénicosanitaria sectorial.

La comercialización de la carne se lleva a cabo, preferentemente en carnicerías tradicionales, aunque también es frecuente encontrarla en grandes superficies.

Del conjunto de carnes que se producen en la isla (de vacuno, porcino, pollo, caprino, ovino y de conejos), destacan por su peculiar sabor las de las razas autóctonas: cochino negro, cabrito y cordero de pelo.

El cerdo negro es un animal muy rústico, adaptado al entorno insular, que se cría en granjas tradicionales, con amplios espacios para hacer ejercicio y alimentándose con subproductos de la agricultura, de las queserías, etc, lo que aporta a su carne un sabor característico , recordándonos a la carne de los “cerdos de antes”.

En cuanto a la forma de cocinarlo, predomina el asado en lechones de hasta diez kilos, y la brasa en animales con canales superiores a 50 kilos. Existen, además, otros métodos tradicionales de asado, como el estilo cubano (asados con brasa a temperaturas suaves y durante mucho tiempo) que consiguen de esta carne un sabor exquisito.

El cabrito y la carne de cabra de nuestras razas autóctonas son platos tradicionales, propios de todo el Archipiélago, dada la presencia de este animal en toda Canarias. El consumo de cabrito suele ser estacional, concentrándose su producción y consumo en la época de navidades, coincidiendo con la época de parto de las cabras. La forma de cocinarlo es variada, aunque predomina el cabrito frito, en salmorejo, asados, etc.

La cabra también se consume en todas las islas, aunque en Tenerife tiene una gran tradición. Este plato precisa para su preparación de una mano experta que la “arregle”, obteniéndose una carne exquisita y muy sabrosa.

Más recientemente, pero también muy implantado en Tenerife, sobre todo en la zona sur de la isla, encontramos la carne de cordero de pelo. Este peculiar animal, cuyo parecido está a mitad de camino entre cabra y oveja, posee una carne que llama la atención por su sabor muy suave en comparación con el cordero de península. En cuanto a su forma de cocinarlo, es muy variada, pudiéndolo encontrar asado, en guisos, a la brasa, etc.


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