Repostería


La repostería artesanal tinerfeña es una actividad ancestral y de reconocido prestigio, asociada desde siglos atrás a los famosos vinos malvasía. Los dulces y postres se elaboran en virtud de la tradición, el arraigo y la artesanía de una industria pastelera forjada en las plazas de los pueblos de la isla, donde su presencia era incluso obligada para el comienzo de los festejos. Así, han ido acumulando un grado de estima y popularidad que ha trascendido mucho más allá de las zonas rurales donde se concibieron.
Pueblos como el de Vilaflor en el sur de la isla o Tacoronte, en el norte, son lugares de referencia obligados. Las tortas chasneras, los “matrimonios” o los turrones artesanos de Tacoronte, son ejemplos clarificadores, con una fama y un prestigio ganados a pulso, tras años y años endulzando la vida de nuestros habitantes y de quienes nos visitan. Y todos ellos elaborados, por supuesto, con productos naturales, huyendo de la utilización de conservantes o colorantes que disminuyan la calidad del producto final.


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